martes, 22 de enero de 2008

Hacer del limón, limonada

Son las siete de la tarde y debería estar estudiando. Creo que es la primera tarde que paso sola en esta casa, una casa muy distinta a las anteriores en las que he vivido.
Por esta zona no hay muchas tiendas bonitas para dar un paseo y mirar escaparates; no hay mucha gente joven, pues son bloques antiguos, y por los patios, de noche, siempre huele a tortilla y se oye a la gente hablar y, sobre todo, gritarse.
Dice mi marido que los que gritan son un matrimonio de mediana edad con dos niños pequeños. A ella le faltan todos los dientes de delante y a él le falta todo el sentido común y le sobran botellas de vino. La otra noche, mientras intentaba trabajar en mi ordenador, oí como la madre le gritaba a uno de los niños "¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Come, asqueroso!!!!!!!"
Me quedé petrificada en la silla. De verdad, no es que no haya visto tragedias así, es que nunca había escuchado hablarle a un niño con tanto desprecio y de forma tan horrible. Me dió tanto que pensar... ¿Cómo crecerá esta criatura? ¿Qué pensará de su vida, cómo será de mayor?
Por esto y porque creo que estoy hecha una "cursi", me toca vivir una temporada en una zona diferente, que a veces me pone un poco triste. Eso sí: ahora creo vivir más en la realidad, más en el mundo que nunca.
Por eso he decidido "hacer del limón, limonada", y aprovecharme de esta temporada, que durará lo que Dios quiera, y dejar los escaparates bonitos, estudiar, leer más, y convertir en mi propia poesía, en mis propias historias, las cosas que oigo en el patio. Ah, y hacer mucha tortilla de patata para que así ya todo huela igual.

2 comentarios:

Domingo dijo...

Me has recordado aquella película... "la vida es bella". ¿Te acuerdas? Un hombre alegre, que rezuma poesía y amor, es capaz de convertir en un palacio un campo de concentración y de exterminio

Kike dijo...

Emmm... yo tengo una situación similar con unos vecinos... pero lo único bueno que pude sacar de ella es un post :-/