martes, 29 de julio de 2008

Más bien hastío

He intentado reproducirlo aquí para quien esté interesado, pero no he podido porque no está disponible para la web.
Se trata de un artículo del periódico español "El Mundo" titulado "Erotismo, insumisión y hastío en Cantón", y narra la historia, a doble página y con grandes fotos, de una "periodista" china de treinta años que, durante al menos un lustro ha revolucionado a la juventud del país con sus blogs, libros y artículos en los que narraba su vida personal "de moral relajada" con todo lujo de detalles.
Un hombre cada noche, una especie de capricho compulsivo que repetía una y otra vez y que después describía en sus reportajes. Según el cronista español se convirtió en una especie de agitadora que ha sacudido las costumbres milenarias del país y que ha provocado la "apertura" de las mentes de los jóvenes y de los no tan jóvenes. Así lo cuenta, por ejemplo, en su libro "Diario sexual": "Ya es medianoche. a esta hora, lo mejor es encontrar algún extraño y llevármelo a casa. Puedo elegir uno entre el montón. Elijo uno cualquiera. En dos segundos hemos llegado a un acuerdo, tan rápido como la comida basura".
Me leo el artículo entero. Comento con un compañero las fotos de la chica. Los dos estamos de acuerdo en el color cetrino de su cara. Parece un cadáver. Alguien dice en alto: "Los chinos tienen ese color". No, los chinos son amarillos, no grisáceos.
Pero no es esto lo que me llama la atención.
Tampoco me parece especialmente original que alguien cuente sus intimidades. Con sólo asomarse al balcón de internet cualquiera puede ver que las intimidades de la gente son más fáciles de encontrar que la vida de Mozart en la Wikipedia.
Lo que realmente me fastidia es que, escondido en el texto, me encuentre con este pequeño detalle: "Violada en su primera relación sexual, decide no volver a ser objeto sexual nunca más. Comienza así una búsqueda desenfrenada de amantes espontáneos, orgías anónimas y despertares incómodos".
Acabáramos.
La noticia no es que sea una "agitadora sexual", según la describen, término que, por cierto, ha dado para muchos comentarios jocosos entre mis compañeros.
La noticia es que una persona traumatizada desde niña se haya convertido en un icono de la modernidad en todo un país.
Me tengo por una persona ingenua, pero soy capaz de ver las obviedades, y ésta es una obviedad que me "cabrea" se pase por alto.
Y se pasa a propósito. Algunos a mala idea, y otros porque, según los cánones establecidos, es más interesante y periodístico reparar en la revolución sexual china, que no en el trauma de una chiquilla. ¿A quién le importa su salud mental?
En fin, a mí me parece que el mundo está loco.

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