miércoles, 23 de septiembre de 2009

Por qué soy lo que soy


No sé cómo llegué hasta ella. Lo cierto es que, trasteando con el ordenador, de repente me encontré en el blog de una chiquilla de Arkansas, recién casada y madre de un bebé de cuatro meses. Leí algunas de sus entradas, y por un instante viajé hasta su hogar, y su trabajo (protésico dental), cerca de su marido, de sus amigos, de su familia. Y también de sus problemas, de sus temores, sus creencias y sus pasatiempos.
Además, esta mañana, cuando iba a trabajar en el autobús, vi a una pareja de adolescentes "asiáticos" (dejémoslo ahí, pues no tengo ni idea de si eran chinos, japoneses o qué...) Pero sí reconocí sus ropas y su estilo. Pertenecen a una nueva tribu urbana que no conozco demasiado bien, pero creo que se llaman a sí mismos "emos", en una variante oriental, que tiene un estilo muy, muy personal. (Dejémoslo ahí, también).
Viéndoles a todos ellos, pero sobre todo, viéndome a mí, reconocí el por qué soy lo que soy.
¿Y qué soy?
Soy periodista.
Soy muchas otras cosas, también.
Pero soy periodista desde pequeña. No lo soy desde que me licencié. Lo soy desde que tengo 10 años.
Lo recuerdo perfectamente: un día les pregunté a mis padres "¿Qué hay que ser para dedicarse a escribir?" Y uno de ellos me respondió, vacilante: "Periodista". Así que yo dije: "Muy bien, entonces de mayor seré periodista". Hasta el día de hoy.
Con el tiempo me di cuenta de que no quería una vida de oficina, no quería una rutina (aunque después descubrí que siempre hay rutinas), y sobre todo, quería sentirme una parte de la historia, sin involucrarme demasiado en ella. Como una especie de testigo de excepción, algo así como una mirona impertinente.
También he aprendido que me interesan las personas. Cualquiera que pase a mi lado es susceptible de esconder una buena historia, de esas que te cambian la vida y te ayudan a comprender más cosas.
Y finalmente, tengo la inmensa suerte de mantener intacta la capacidad para sorprenderme e inquietarme por cualquier cosa, por insignificante que sea. Un amigo periodista solía decirme: "me interesa todo; incluso lo que no me interesa".
Quizá otros periodistas opinen que estas premisas no son importantes, pero a mí me parecen la semilla sin la cual uno no puede trabajar contándole las cosas a los demás.
Porque al fin y al cabo, ese es mi oficio: contar lo que pasa.
Y con el paso de los años acabas contando casi cualquier cosa.
A mí me apasiona el mundo. Con sus miserias y sus obras de arte. Y encima tengo la suerte de poder describírselo a todo aquel que me quiera leer...
en un periódico...
o en este blog.

4 comentarios:

JUANMA SUÁREZ dijo...

Yo también quise ser periodista de pequeño, por "culpa" de "Lou Grant" y de la película "Luna Nueva". Después apareció Tolkien en mi vida y me desvié hacia la filología. Al fin y al cabo ambas profesiones beben de lo mismo: la palabra, aunque a veces quieran prostituírlas...

maktub dijo...

me gusta que tengas tan claro lo que eres y quieres
y también me molan tus ideales!
un saludo

Carmen dijo...

¡Qué sibidón de ánimo!.
Se nota que estás en racha.
No dejes de ser como eres, por favor.
Te escribiré desde la oficina. Quiero contarte que el ambiente de León de adolescentes está muy mal.
Besos
(soy María Jesús)

Alejandro dijo...

¡¡¡A mí me encanta escribir!!! Y luego de leerme "Vigo es Vivaldi" se me antojó ser periodista. Tengo 15 años... ¿me das algún consejo de profesional?

Si quieres chécate un blog en el que rayo todo los que se me ocurre: lo interesante.. y lo interesante también.

http://www.aevnturasdetinta.blogspot.com/

Sigue maravillándote de la vida, porque esa el la clave de la felicidad aquí en la tierra.