martes, 15 de septiembre de 2009

Vueltas

Antes de anoche soñé con mi abuela. Era una imagen muy real. Tan real que me desperté llorando desconsoladamente. No sabía que en el fondo de mis recuerdos la tenía grabada con tanta exactitud. Su sonrisa, sus gestos, su olor...
Me recibía con una sonrisa, alargaba los brazos para abrazarme, y yo corría hacia ella.
Entonces me desperté, y comencé a rezar un Ave María, porque tengo la teoría de que cada vez que un familiar fallecido aparece en mis sueños es porque quiere que rece por él. 
Estaba tan triste que me imaginé a mí misma agarrándome desesperada de las manos de la Virgen. Son cosas que uno piensa-sueña a las 5 de la mañana, claro. Y aún así, con esa claridad extraña que uno tiene de madrugada, se me ocurrió pensar ¿Cuántas veces no habrán agarrado esas manos inmaculadas a tantas personas desesperadas de la pena, como yo? Como una madre con muchos hijos que acoge a cada uno como único...
Es una imagen que no se me borra. Ni la de mi abuela, ni la de la Virgen... Ya no me dormí.
Hoy tampoco he dormido bien. María se da la vuelta por las noches y se pone boca abajo, con la mala suerte de que no sabe volver a ponerse boca arriba... ¿Cuántas vueltas puede llegar a dar un bebé por las noches?  

lunes, 7 de septiembre de 2009

Cosas


Hay noches en las que las palabras parecen agolparse en mi imaginación. Se hacen las 2, las 3 de la mañana y si no fuera por mi marido, encendería el ordenador que tengo al lado de la cama y escribiría a borbotones, casi como a golpes, sin saber bien qué contar, y al mismo tiempo contándolo todo, sin orden y sin pensarlo. Mis pensamientos explotan en mi mente, atragantándose, indigestándome, inquietándome... invadiéndome.
Hay noches en que las historias parecen surgir de la nada, crecer y tener vida propia más allá de mí. Pienso en Libertad, la niña que tengo en la imaginación y de la que tengo mucho que contar. En recuerdos, en viajes, en tribus lejanas de África, en interminables campos de maíz, en infinito.
Hay noches en que volvería a una carretera de Pennsylvania para respirar aquel olor de lejanía de todo lo cotidiano, de desconocido y de anonimato.
Después vuelvo a Santa Adela, y escucho la respiración de María, sus pequeños suspiros nocturnos, y me pierdo contemplando la cercanía de mi marido, su confiada presencia, su pragmatismo y su mirada cuando busca en mí aquello que no logra ver... y se calla, y no dice nada... y yo tampoco.
Entonces caigo en la mentira tan absurda de la imaginación, de las historias que parecen perfectas pero no son reales... En la trampa que son los personajes, los recuerdos modificados, los libros y las películas que una vez pude ver.
Caigo rendida siempre por el sueño... Y al día siguiente vuelve a sonar el despertador, y si no suena, llora María, y mi marido me recibe con una sonrisa...
Y yo vuelvo a la realidad haciendo un esfuerzo muy grande, como si no me fiara de que lo verdaderamente emocionante está delante de mí, y que lo puedo tocar a diario. Y me siento una ingrata y una tonta. 
Regreso a mi trabajo cada día con mi mochila llena de pensamientos que no son verdad, que intento frenar, que luchan por salir de la oscuridad. Es mi mochila de los sueños... cargo con ella desde siempre.

viernes, 4 de septiembre de 2009


Cuando dice la Biblia...  "Amad a vuestros enemigos"
...

¿Seguro que no es un error de traducción? 

martes, 1 de septiembre de 2009

Los paisajes de Madrid

Hoy, en mi trayecto en autobús al trabajo he observado que la gran librería de la calle López de Hoyos ha cerrado, y en cambio, un poco más adelante, ha abierto un McDonald. El otro día oí que esta empresa era de las pocas que realmente se estaba enriqueciendo con la crisis, porque la gente acudía movida por sus precios.
Mientras pensaba en esta tontería, el autobús se paró justo delante de un banco, y pude ver a lo que llamé para mí "el primer chino indigente" que había visto nunca.
Salía del cajero, delgado, alto, con cierto porte. En una mano sostenía un cartón. En la otra, un anorak y una bolsa del Corte Inglés. Empezó a caminar calle abajo con cierta dificultad. Pero su aspecto, bastante cuidado para lo que podría suponerse en la ocasión, me llamaba especialmente la atención.
Como trabajo en el centro de la ciudad, estoy más que acostumbrada a ver a personas que duermen en la calle. Este hombre tenía una prestancia desconocida.
Yo creía que la comunidad china inmigrante se cuidaban y protegían unos a otros. Se ve que no tengo ni idea...

lunes, 31 de agosto de 2009

El olor del comienzo

Huele a polvo de libros y cartones. Es el olor de mi trabajo nada más entrar, cuando todavía nadie ha llegado. La oficina lleva un mes cerrada y hay acumulación de periódicos, de cartas y de revistas a mi nombre por abrir.
Huele a comienzo y quizá a final. Pero este último olor es sólo percepción mía.
De todos es el olor de playa y de moreno, de pulseras nuevas de la playa, de salitre en la piel, de sol, de viejas amistades y de concentración de familia.
Este verano me he leído dos libros. Los dos, maravillosos, y los dos hablaban de olores cuando hacían una descripción. Y es que los olores, tan difíciles de explicar y de compartir, son fundamentales los momentos importantes, o también banales, de la vida.
"Helena o el mar del verano", era uno. El otro "Paraíso inhabitado". 
Gracias a ellos he disfrutado de la belleza de las palabras y he vuelto a reencontrarme con una parte de mí que permanecía adormilada entre tanto pañal, toallitas y jabones del curso pasado. Con el descanso han llegado los olores y se han reavivado mis sentidos. Estoy a tope, me siento llena. Seguro que María también lo ha notado. Por eso, quizá, ayer me dio el primer abrazo de su vida. Bien fuerte.

domingo, 30 de agosto de 2009

Vuelta a Santa Adela

"Cómo me gusta... ummmm... Cómo me gusta... ummm... Cómo me gusta vivir en Santa Adela"!!!!! Eso cantábamos ayer en el coche.
Ya estamos de vuelta en nuestro pequeño hogar madrileño.
Atrás hemos dejado las playas de Asturias y de Granada. La paz, el silencio, la vegetación que crece en armonía, que te rodea y se envuelve en un ambiente casero y acogedor.
Mañana empiezo a trabajar.
He estado leyendo algunos blogs. Cómo me admiran las personas que no han dejado de escribir, no como yo :-(
Pero es que en cuanto salgo de Madrid se me va la inspiración. Yo creo que se va con otro.
Este año será diferente. Y estoy contenta, aunque todo esté en el aire, y más que un hogar, tengamos un castillo. Pero la idea de cambiar bulle entre los pasillos de esta casa. Se cuela entre las rendijas y yo creo que estallará a través de la calefacción cuando la pongamos, dentro de un mes y pico. Es una sombra alegre que nos persigue. Alegre e indefinida. Pero ahí está.
Las cosas van a cambiar, y estamos contentos.

jueves, 23 de julio de 2009

Lo que no se ha vivido

Vuela esta canción, para ti, Lucía... la más bella historia de amor, que tuve y tendré...
Es una carta de amor, que se lleva el viento... pintado en tu voz... a ninguna parte... a ningún buzón...
Dónde están los mares que nunca navegué, los besos que nunca di, la gente que nunca conocí...
Dónde están...
Seguro que no encerrados entre el polvo y el asfalto.
Muy lejos, en otras tierras...
en otro lugar, donde transcurre el tiempo al margen de las cosas que van pasando.
Yo sé que esto no es real.
Pero que nadie me niegue que alguna vez sueña con otros mares que navegar.

miércoles, 22 de julio de 2009

De milagros cotidianos

Son las 8:30 de la noche. Está oscuro en la habitación. El ventilador nos da una pequeña tregua cada 2 ó 3 minutos, proporcionándonos una fugaz ráfaga de aire fresco que respirar. 
Primero le canto al oído una canción muy antigua, que me enseñó mi padre, y que a él se la enseñó su madre. Después le hablo muy suave, acariciándole la cabeza y la nuca. Le cuento las cosas del día, nuestras preocupaciones, las mías, que también le incumben a ella, aunque aún no lo sepa. Pedimos protección a la Sagrada Familia, nos acordamos de cada miembro, uno a uno, tranquilamente. Siempre lo mismo, pero siempre diferente; con nuevos matices, con distintos tonos.
Para entonces María ya se ha relajado sobre mi hombro. Su respiración es cada vez más profunda y rítmica. Su mano reposa sobre mi pecho, y yo le sigo susurrando al oído, cada vez más bajito.
La miro, tan plácida y confiada, tan bonita y tan inocente, que pienso que es imposible que yo haya dado a luz una cosita semejante. Y verla dormir, qué cosa tan absurda, me confirma que Dios existe. Es como un pequeño milagro diario. Le daría mi vida entera. Algo tan tremendo, tan inmenso... es un milagro al que asisto cada día.
Con una técnica que voy depurando con los meses, la acuesto finalmente en su cuna, sin que se despierte. Primero el culete, luego las piernas, después la cabecita, muy suavemente.
Se revuelve un poco. Entonces le doy a su osito Barry, una pequeña mantita muy, muy suave. Ella la coge, se la pone encima de la cara, y se termina por dormir. 

martes, 14 de julio de 2009

Una boda muy... elaborada

La verdad, no me hubiera importado un numerito así en mi boda... ¡qué sorpresa!

viernes, 10 de julio de 2009

Sangre con galletas

Recuerdo la imagen perfectamente. Yo tenía unos 7 u 8 años, y estaba viendo, sola, el telediario. Creo que fue Matías Prats quien avisó de que las imágenes que se iban a proyectar eran de una crudeza extraordinaria. Me las tragué. Quizá fueron unos segundos, pero esos segundos me acompañaron durante muchos años.
Un jefe o ministro, o presidente de un país africano había sido secuestrado por unas milicias y le habían torturado. En las imágenes, salían instantes de aquella tortura. El hombre, sentado en el suelo, desnudo. A su cada lado, un militar con cuchillos. Creo que en las imágenes se veían cómo le arrancaban una oreja.
Me revolvió el estómago, igualito que ahora, más de veinte años después.
Desde entonces en las películas violentas siempre cierro los ojos. Las películas de miedo, por ejemplo, aunque me atraen, prefiero evitarlas porque siempre creo que mi imaginación es más poderosa que todo lo demás.
Hoy he visto que los periódicos digitales reproducen la muerte de un joven en los Sanfermines. Estuve tentada a abrir el vídeo, pero... miré mi café con las galletas que estaba desayunando y pensé: menuda burrada mirar cómo muere este chiquillo mientras yo mojo mis galletas en el café.
Esto mismo pienso a menudo cuando veo el telediario a la hora de la cena. Ahí estoy yo con mi tortillita, o mi ensalada, como quien se toma las palomitas en el cine, sólo que en el telediario el sufrimiento que me muestran es real, tan real como la sangre, las balas, las bombas o la violencia que me reproducen.
Me pregunto si a los muertos en cuestión les hará gracia que tengan una cámara de vídeo encima mientras agonizan.
 

viernes, 3 de julio de 2009

Lo sabía

Lo sabía. Sabía que oiría eso cuando lo pregunté.
Hoy he tenido la oportunidad de conocer a alguien que conoció muy bien a Juan Pablo II. Al preguntarle sobre él, me dijo que era un santo. En realidad no lo dijo así. No dijo "era un santo", sino que utilizó la palabra santo como un adjetivo que se dice dándolo por hecho dentro de la conversación en la que me está contando otras cosas más.
Pero yo me agarré a ello y le pregunté: "¿Y por qué cree que era un santo?". Él se quedó parado. ¿Quizá había sido poco prudente? "Todo el mundo dijo que era un santo, "Santo Súbito", pedían las multitudes nada más fallecer" -me dijo, un tanto alterado.
"Ya, pero usted le conoció... ¿cómo actúa un santo?"
Entonces me lo dijo.
"Bueno, te dedicaba todo el tiempo del mundo. Era como si no hubiera nada más importante que hacer que estar a tu lado y charlar contigo"...
Lo sabía, lo sabía, lo sabía.

miércoles, 1 de julio de 2009

Un reto




Llevo dos días en un Congreso de Filosofía. He venido a cubrirlo como periodista, no participo en él. Se trata de una cita importante y arriesgada, elaborada con la mejor voluntad por gente joven y cultísima, amable y entregada a su trabajo. Por eso, y aunque ninguno de ellos llegue jamás a leer este blog (pues no saben que existe), no quisiera despreciar su labor, ni su pasión, que es la Filosofía.
Mi padre es filósofo. Yo misma me he criado entre libros sobre Sócrates, Platón y mil otros nombres más que recuerdo haber estudiado en 3º de BUP y COU.
Sin embargo yo no puedo con la Filosofía. Mis neuronas no vienen programadas para darle vueltas a temas abstractos ni a términos ambiguos, ni a frases construidas con palabras que no utilizo en mi vida cotidiana, y que conste que en mi vida cotidiana tengo un amplio vocabulario, aunque sólo sea por mi trabajo.
Nunca pude entender a las personas que dedican la vida a darle vueltas al mero hecho de darle vueltas a la vida. Mi frase está construida a posta, no es un error gramatical.
Ya digo que no estoy hecha para esto. Lo mío son las frases con sujeto, verbo y predicado. Lo mío son las historias, los cuentos, y los hechos concretos. Podría tirarme días encerrada hablando sobre Historia o Literatura. "Una vez pasó esto", "Érase una vez", o "Hace 50 años..." son las frases que comienzan las historias que yo entiendo. Pero mi cerebro se cortocircuita si me hablan de esencia, de metafísica, de sustancia...
¿Hay alguien ahí, en el espacio exterior, que disfrute de la Filosofía?